La Virgen Milagrosa de México

La Virgen Milagrosa de México

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Nuestra Señora de San Juan de los Lagos

Por Teresa Limjoco

Fotos: Beverly Stevens

 

Ella los congrega. En el centro de México, al noroeste de Guadalajara, el Segundo el segundo santuario más visitado de México recibe millones de mexicanos cada año.

Aun el observador más cansado se sume en un respetuoso silencio, viendo a los mexicanos –casi siempre avanzando de rodillas—pedir por la intercesión y protección de esta estatua de la Virgen María del Siglo XVI.

 

¿Mera superstición?  ¿Entonces por qué el día de hoy las paredes están llenas de exvotos? ¿Qué está pasando aquí?

En 1542, el padre español Miguel de Bologna, trajo una estatua de la Virgen de la Inmaculada Concepción a Jalisco, conocido entonces como San Juan Bautista Mezquititilán, habitado por los indios nochiztlecas. Una pequeña capilla con techo de paja fue su primer hogar.

Ana Lucia y la Virgencita

Por 1623, una pareja de indígenas ancianos, Pedro Antes y su mujer Ana Lucía, fueron los custodios de la estatua y de la capilla. Ana Lucía veneraba la imagen, teniendo una gran devoción a la Santa Virgen María. Ella decía que tenía conversaciones con Nuestra Señora,  aunque la mayoría de la gente pensaba que Ana Lucía quería engañarlos.

LA SACRISTÍA DE LA BASÍLICA EN NUESTROS DÍAS, CON PINTURAS DE LOS MILAGROS DE LA VIRGENCITA: Cien años después de la que estatua vino de España, sin embargo, casi había sido olvidada. No se encontraba más sobre el altar, sino en la sacristía, donde sólo la viejecita Ana Lucía le ponía atención.

En 1623, una familia de acróbatas de circo visitó el pueblo. Como artistas del trapecio, el padre, la madre y sus dos hijas deslumbraron a la audiencia al casi volar por los aires con el astuto uso de cuerdas. Para hacer el acto más emocionante, en el suelo se colocaron espadas y dagas apuntando hacia arriba.

Un día, durante una función, su hija de 6 años cayó y fue mortalmente herida por una cuchilla. Los padres no pudieron salvar a la niña y prepararon su cuerpo para el funeral en la capilla de Nuestra Señora de San Juan. En la capilla, Ana Lucía, de 78 años conoció a los dolientes padres. Tocada por una profunda piedad, les aconsejó creer en la Virgencita, que podría regresarles a su hija.

Ana sacó la estatua de la sacristía, la colocó a una del cuerpo sin vida de la niña y comenzó a orar. Momentos después, notaron movimiento dentro de la mortaja. Abrieron la misma y encontraron a la niña viva y completamente curada. En ese tiempo, la estatua, que estaba hecha de pasta de Michoacán (una mezcla de pegamento y tallos de maíz) estaba en un estado precario. El padre de la niña, agradecido, ofreció llevar la estatua a Guadalajara para que la restauraran. El sacerdote dio su permiso y envió dos indígenas de la villa para que acompañaran la estatua.

Cuando llegaron a Guadalajara, un hombre se les acercó, preguntando si necesitaban a alguien para reparar la santa estatua. Les ofreció sus servicios y como el precio era bueno, le dieron la estatua al extraño para que la reparara. Pocos días después, regresó con la estatua bellamente restaurada. Luego de eso se fue y su identidad ha sido un misterio desde entonces.

 

EX VOTO AGRADECIENDO A LA VIRGEN POR LA SALUD DE UN NIÑO QUE NACIÓ GRAVEMENTE ENFERMO:  Por 1631, la devoción a la imagen milagrosa creció muchísimo. por lo que un santuario más grande tuvo que ser construido.

LA VIRGENCITA APARECE EN UN HOSPITAL MODERNO: En 1678, el Obispo de Guadalajara ordenó que se llevara un registro de todos los Milagros atribuidos a la imagen.

Toda esta información fue registrada por Nicolás de Arévalo. Ahora, los fieles crean ex-votos contando la historia de los Milagros atribuidos a la Virgencita.

Diseñada en un estilo barroco mexicano con una fachada decorada y muros bajos de las torres sin adornos, la basílica se completó casi 60 años después.

La milagrosa estatua está sobre una plataforma con una luna creciente que mira hacia arriba. Mide cerca de un pie de altura y su rostro es suave, ligeramente oscura y delicadamente esculpida. El cabello es café oscuro y cae hacia atrás desde la cara. Sus grandes ojos café oscuro están demasiado detallados para ser una imagen tan pequeña. Sus manos están unidas en oración con sus delicados dedos un poco separados. Esta vestida con un vestido bajo un manto azul, representando a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.

El 15 de agosto de 1904, la estatua fue coronada litúrgicamente por el Arzobispo de Guadalajara, don José de Jesús Ortiz. Basados en la gran devoción a Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, la edad de la estatua y los muchos milagros atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora, la autorización fue concedida por el Papa San Pio X. La corona de oro usada en la ceremonia pesa casi tres kilogramos y mide 18 centímetros de alto. Esta incrustada con diamantes, zafiros y esmeraldas, casi 200 en total.

Otra característica excepcional de la estatua es su increíble longevidad. Hecha de tallos de maíz y pegamento, debió haberse deteriorado hace muchos siglos. El día de hoy, permanece en excelentes condiciones.

 

AUNQUE LA BASILICA ESTA CASI SIEMPRE LLENA, al final de enero, cada año hay peregrinaciones que llevan a más de un millón de personas de todo México a ver a su Virgencita.

FUENTES:
http://www.roman-catholic-saints.com/our-lady-of-saint-john.html
http://www.renewamerica.com/columns/abbott/140220
https://www.trinitystores.com/store/read-more/our-lady-san-juan-de-los-lagos

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