Conversación con una monja de claustro

Conversación con una monja de claustro

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La Hermana María Catalina (Mary Catharine) Nos Cuenta Cómo Es

En esta entrevista fascinante y cándida, la hermana Mary Catharine, OP, lleva a Regina Magazine en un viaje íntimo a través de la vida de una floreciente comunidad enclaustrada de monjas domínicas.

P. ¿Dónde se encuentra su orden? ¿Cuánto tiempo ha estado allí?

Nuestro Monasterio de Nuestra Señora de Rosario (Monastery of our Lady of the Rosary, en inglés) se encuentra en Summit, Nueva Jersey, una ciudad dormitorio de Nueva York a unos rápidos 52 minutos en tren desde esa ciudad.

Summit es una ciudad muy católica que se siente como un pequeño pueblo. Comenzamos nuestro monasterio hace 94 años en 1919. Summit fue considerado un lugar saludable para vivir alejado de Nueva York. ¡Fue promocionada come la “Denver del Este” por su altura!

P. ¿Puede decirnos un poco sobre su fundación? Acerca de las órdenes domínicas en general — ¿una breve historia?

Las monjas de la Orden de Predicadores fueron fundadas por Santo Domingo y su obispo, el Obispo Diego en 1206, diez años antes que los frailes. Así que, ¡somos sus hermanas mayores!

De hecho, Santo Domingo nunca planeó fundar nada. Aturdido por la herejía albigense desenfrenada en el sur de Francia él comenzó a predicar para atraer a la gente de regreso a la verdad.

La herejía albigense estaba basada sobre un dios dualista: el dios espíritu (el dios “bueno”) y el dios materia (el dios “malo”). Debido a su forma de vida austera los herejes atrajeron a muchas personas. Convertir a esta gente de regreso a la fe católica no fue fácil.

Un grupo de mujeres, acostumbradas a vivir la vida austera de los herejes, se convirtieron a la fe a través de las prédicas de Santo Domingo.  Un hombre de gran compasión, Santo Domingo vio que ahora tenía que ver por las necesidades físicas de ellas.

A muchas de estas mujeres las desheredaron sus familiares herejes y no tenían adónde vivir. Así que, él las juntó en una pequeña iglesia abandonada, Notre Dame du Prouilhe (Santa María de Prulla) y les dio un hábito, regla de vida, etc. Eran desesperadamente pobres y Santo Domingo mendigaba para ellas.

Desde el principio estas primeras moniales fueron asociadas con la orden a través de sus oraciones y penitencias. De hecho, el primer monasterio en sí fue llamado “la Santa Predicación”, lo cual es un testimonio poderoso de la vida monástica enclaustrada.

A las primeras monjas se les llamaba Hermanas Predicadoras aunque estaban enclaustradas y ¡nunca salían a predicar! La vocación de una Monja de la Orden de Predicadoras es única porque somos completamente monásticas y contemplativas pero parte de una orden evangélica y apostólica. Una debe tener un corazón profundamente apostólico pero encontrar su expresión no en el apostolado pero en una vida de oración escondida.

A muchas de las primeras monjas domínicas las desheredaron sus familiares herejes y no tenían adónde vivir. Así que, él las juntó en una pequeña iglesia abandonada, Notre Dame du Prouilhe y les dio un hábito, regla de vida, etc. Eran desesperadamente pobres y Santo Domingo mendigaba para ellas. 

P. Cuéntenos sobre el famoso Santo Domingo.

Durante los primeros 10 años Santo Domingo predicó casi enteramente solo en el sur de Francia. Tuvo acompañantes de vez en cuando pero después se fueron. Estoy segura que recibió mucho Consuelo en tener el monasterio como su “base.”

Santo Domingo predicaba todo el día y oraba toda la noche. Sabemos por los testimonios de los primeros frailes que él ¡no era una persona callada cuando oraba! Gemía y derramaba copiosas lágrimas. Exclamaba, “O Señor, ¡qué será de los pecadores!”

 

Su vida de oración y predicación la viven en la orden los frailes y las monjas de manera complementaria: los frailes salen a predicar mientras que las monjas llevan dentro del santuario más íntimo de su compasión a todos los pecadores, a los oprimidos y a los afligidos. Como Esther, van ante el rey rogando por la salvación de todos. Como Moisés, eleven sus brazos en oración mientras la batalla continúa abajo.

Lo que no se conoce comúnmente es que los frailes y las monjas están conectados no solo espiritualmente pero jurídicamente a través de nuestra profesión de obediencia al maestro de la Orden. Juntos formamos la Orden de Predicadores. Tenemos formas distintas pero complementarias de expresar la misión de la orden de “predicar para la salvación de almas”.

P. ¿Cómo es la vida contemplativa?

El contestar esta pregunta a profundidad tomaría varios libros y a la vez ¡no se puede realmente expresar!

Creo que la primera palabra que viene a la mente es ALEGRÍA. No es que no haya penas como en cualquier otra vocación pero a través de todo hay una alegría profunda y permanente porque estoy completamente consagrada a Dios para amarlo y alabarlo. La vocación contemplativa es un regalo más allá de las palabras y una por la cual estaré agradeciéndole a Dios ¡por toda la eternidad!

Para las monjas domínicas contemplativas la palabra de Dios es lo principal. Nuestras constituciones declaran que el monasterio debe ser un lugar donde “la Palabra de Dios pueda vivir abundantemente en el monasterio.”

Así que, primero reflexionamos sobre la palabra a través de lectio divina y a través del estudio teológico, cantamos la misa y el Oficio Divino completo; escuchamos la Palabra de Dios tal como se expresa a través de nuestras hermanas.

 

El contestar esta pregunta a profundidad tomaría varios libros y a la vez ¡no se puede realmente expresar! Creo que la primera palabra que viene a la mente es ALEGRÍA.

P. ¿Cómo es gobernada su orden?

Nuestra forma de gobierno está ordenada para que nuestra vida fraternal pueda ser “una mente y un corazón en Dios”.  Esto significa que nos reunimos juntas como departamento para hablar sobre las cosas y poder tomar una decisión verdaderamente centrada en Dios y no sólo lo que yo quiero. Esto no siempre es fácil. Requiere que escuchemos a nuestras hermanas y que estemos dispuestas a cambiar. Tenemos que permitir que la gracia opere en nosotras. La meta no es el gobierno por mayoría, sino por consenso.

P. ¿Cómo son su trabajo y vida cotidiana?

Nuestra vida es intensamente litúrgica. La Santa Misa y el Oficio forman nuestro día.  Todo lo demás se acomoda alrededor de esto. Así que, con oración litúrgica, oración privada y nuestras horas privilegiadas del “Rosario de Adoración”, lo cual es rezar el rosario frente al Santísimo Sacramento expuesto en el ostensorio, tenemos como 5 ó 6 horas de oración cada día.

Nuestro trabajo es simple, como el de Nuestra Señora en Nazaret. Cocinamos, limpiamos, la sacristía, lavamos ropa, contestamos cartas, pagamos las cuentas, cuidamos del jardín, atendemos el departamento de jabón, etc. Las jóvenes siempre se sorprenden de cuán llenos son nuestros días. ¡Te vas a la cama cansada en la noche!

Durante los tiempos recreativos nos gusta reunirnos a platicar, jugar algún juego, o tomar una caminata. Hay mucha risa. Alguien dijo en una ocasión que nuestros recreos son “¡de alta energía!”

 

Nos gusta reunirnos a platicar, jugar algún juego, o tomar una caminata. Hay mucha risa. Alguien dijo en una ocasión que nuestros recreos son “¡de alta energía!”

P. Muchas personas, si les preguntasen, probablemente pensarían que el vivir en un claustro en muy limitante. ¿Es esto cierto

El claustro ¡es inmensamente libertador! Una de los más grandes temores en aquellas que disciernen una vocación contemplativa es que el claustro es visto como que aplasta la libertad pero es justamente lo opuesto.

El claustro nos ensancha; nos libera de tantos cuidados y preocupaciones, aún de algo tan simple como que no me moleste ¡una mancha en mi escapulario! Esta libertad no es tanto de cosas como lo para algo, en realidad ¡para Alguien!

El recinto es el ‘Jardín Encerrado’ del Cantar de los Cantares. Nuestra vida está enteramente centrada en Cristo Nuestro Esposo solamente.  La Clausura Papal es un gran regalo de la Iglesia que nos permite vivir bien nuestra vida contemplativa.

Cuando tengo que salir del claustro por alguna necesidad siempre estoy muy contenta de regresar. El mundo es tan ruidoso, tanto auditiva como visualmente. ¡En realidad no entiendo cómo la gente se mantiene cuerda!

 

El claustro ¡es inmensamente libertador! Una de los más grandes temores en aquellas que disciernen una vocación contemplativa es que el claustro es visto como que aplasta la libertad pero es justamente lo opuesto.

P. Su orden nunca se deshizo del hábito. ¿Cree usted que esto haya afectado su estabilidad, en comparación a las otras órdenes que sí lo hicieron?

Yo entré mucho después de los disturbios de la década de los 60 pero nunca he oído ni a las monjas ni a los frailes siquiera cuestionar si deberíamos dejar el hábito. El hábito es un regalo de nuestra Santa Madre a nosotros y lo atesoramos de corazón.

De hecho los domínicos consideran solamente el escapulario como hábito y es la única pieza que se bendice. Bueno, a las monjas de claustro también se les bendice su velo durante una parte bellísima del Rito Solemne de Profesión llamada la Bendición e Imposición del Velo. El velo es bendecido y luego la priora vela solemnemente a la nueva profesada. Es bellísimo.

¡Toda monja en el mundo anda puesto su hábito! Puede haber pequeñas variaciones en el alto del ruedo, el ancho de la manga, el estilo del velo pero todas usamos el hábito. Junte a un grupo de monjas en una reunión y eventualmente nos preguntaremos unas a otras la pregunta importante “¿De dónde consiguen la tela ustedes?” El hábito no es un problema.

Yo entré mucho después de los disturbios de la década de los 60 pero nunca he oído ni a las monjas ni a los frailes siquiera cuestionar si deberíamos dejar el hábito. El hábito es un regalo de nuestra Santa Madre a nosotros y lo atesoramos de corazón.

P. Entonces, ¿de dónde viene la estabilidad?

Creo que la estabilidad de nuestra orden viene primero de un tremendo regalo de Dios. Tenemos casi 800 años y nunca hemos tenido una división. Hemos estado cerca pero no ha sucedido.  Hay solamente una Orden de Predicadores. Una constitución para los frailes: una constitución para las monjas.

¿Se da cuenta qué gran regalo del amor de Dios es esto? En su discurso a las Clarisas en Asís, el Papa Francisco enfatizó que el diablo quiere destruir una comunidad causando división. La Orden de Predicadores desde un principio ha tenido una gran devoción a Nuestra Señora y creo que es su protección lo que nos ha mantenido unidos.

Aunque Santo Domingo murió apenas cinco años después de la fundación de la orden él nos dejó con un carisma y forma de gobierno tan notable que han formado la orden durante estos 800 años. Nuestra forma de gobierno es crucial para nuestra estabilidad. Y casi toda la misión de predicación de la orden es perenne para cada generación y época. Una de las cosas maravillosas acerca de ser una orden tan antigua es que hemos cometido todos los errores habidos y por haber pero confiamos en la merced de Dios y en la de nuestros hermanos y hermanas.

Una de las cosas maravillosas acerca de ser una orden tan antigua es que hemos cometido todos los errores habidos y por haber pero confiamos en la merced de Dios y en la de nuestros hermanos y hermanas.

P. ¿Cómo están de vocaciones?

En los últimos ocho años hemos tenido a doce postulantes que han entrado y siete han perseverado hasta ahora. Esa es una gran bendición. Nuestras hermanas jóvenes vienen de varios países y de todo Estados Unidos. ¡Cada hermana es tan diferente!

¡Hemos recibido más vocaciones en los últimos 8 años que en los últimos 50!

P. ¿Puede contarnos algunas historias recientes de vocaciones?

Nuestra Sor María Magdalena de la Inmaculada Concepción, O.P. es nativa de Kansas y en la Universidad fue parte de la escena de fiestas. Una noche, acostada en su cama ella se dio cuenta que si continuaba por ese camino se iba a morir. Fue un momento de gracia cuando dice ella se le dio la oportunidad de escoger. Gradualmente, ella comenzó a asistir a misa en el Centro Newman en su universidad, el cual tenía un sacerdote santo y dinámico.

Un día ella le dijo a él que creía tener una vocación religiosa; una idea que la aterrorizaba. A sugerencia de él, ella visitó un monasterio carmelita cercano para experimentar la vida enclaustrada, la cual ella ni sabía que existía. Al terminar el fin de semana ella dijo “¡Estas monjas están locas y yo creo que yo tal vez estoy tan loca como ellas!”

Al terminar el fin de semana ella dijo “¡Estas monjas están locas y yo creo que yo tal vez estoy tan loca como ellas!”

Comenzó un novenario del rosario de 54 días e hizo la consagración total a Nuestra Señora según San Luis de Montfort lo cual fue una fuente de gran gracia también. Escribió a muchos monasterios y se sintió atraída por el carisma dominicano. Casi al mismo tiempo en Centro Newman en la Universidad recibió un total de 10 boletos para el estado de Kansas para la Misa Papal del papa Emérito Benedicto en el estadio de los Yankees, de la ciudad de Nueva York. Esto fue en el 2008. Como ésta se consideró la misa oficial de la visita del Santo Padre a los Estados Unidos todas las diócesis en el país recibieron cierto número de boletos. Como se pueden imaginar mientras más al oeste, ¡menos boletos!

Ella escribió a nuestro monasterio preguntando si podía visitarnos y en su visita de menos de 24 horas y en el día 57 de su novenario del rosario ella supo que este era el lugar al cual Dos la estaba llamando. Se está preparando para su Profesión Solemne el próximo año.

Otra de nuestras nuevas hermanas es Sor María Cecilia de la Anunciación, O.P. Ella es una hermana externa. Las hermanas externas tienen lo que se podría llamar una vocación dentro de una vocación. Las externas son contemplativas pero no están obligadas por la clausura papal porque su vocación es servir las necesidades del monasterio en una forma que hace que las monjas vivan su vocación de claustro. Así que, las externas hacen las compras, van a eventos de vocaciones, representan a la comunidad en funciones tales como funerales o misas especiales, recaudaciones de fondos, etc. De cierta manera es una vocación exigente. Dentro de lo posible las hermanas externas viven la misma vida que las monjas pero siempre cumpliendo con sus responsabilidades.

Sor María Cecilia es de Saskatchewan, Canadá y fue misionera laica con Catholic Christian Outreach en Ottawa. Asistió a algunas clases de teología impartidas por domínicos y se enteró de nuestro monasterio. Empezó a mandarnos correos electrónicos intrigada por lo que parecía ser una contradicción: enteramente contemplativa pero ¡aún perteneciendo a una orden cuya misión es predicar el evangelio! Tuve una corazonada que Janlyn tenía una vocación y tal vez hasta de vida  contemplativa.

En un momento dado me comuniqué con ella usando la excusa de que necesitaba su nueva dirección para enviarle nuestro boletín y ella respondió diciéndome que estaría asistiendo a dos retiros vocacionales en Nueva York. Yo inmediatamente la invite a que viniera a visitarnos ya que estamos a un conveniente viaje de 52 minutos en tren desde la ciudad. Ella aceptó porque pensó que sería bonito conocerme y porque entre retiros tenía un día de sobra y ¡necesitaba un lugar donde hospedarse!

Cuando compartió su trabajo de misionaria laica conmigo, Janlyn trató de explicar el valor de su pedacito en él, lo cual era en la administración, trabajando entre bastidores y no en el campus trabajando directamente con los alumnos. Seguí asintiendo, afirmativamente con la cabeza.

De repente me miró, estalló en llanto y dijo, “¡Oh, no! ¡Creo que tengo una vocación contemplativa!” Se fue a la mañana siguiente preguntándose por qué siquiera iba al retiro con las Hermanas de la Vida.

De repente me miró, estalló en llanto y dijo, “¡Oh, no! ¡Creo que tengo una vocación contemplativa!”

Unos meses después la llamaron a la oficina del presidente de Catholic Christian Outreach quien la invitó a formar parte de un grupo misionero que iba a la China durante las olimpiadas de verano. A ella le gusto mucho todo sobre ese viaje pero también le confirmó que su parte era una vida escondida de oración. Ella le tiene un cariño especial a la gente de la China debido a ese viaje.

P. ¿Cómo se mantienen, financieramente?

Somos mendicantes y dependientes de la Divina Providencia. Dios siempre provee y tenemos muchos amigos y benefactores maravillosos. Siempre que se necesita alguna reparación el Señor nos provee recursos no esperados y ¡sí se puede! ¡Dios es buenísimo con sus esposas!

También tenemos un negocio pequeño, vendiendo los jabones, cremas, pomadas labiales, atomizadores de cuarto, candelas, manualidades en madera que elaboramos y los libros que publicamos. Principalmente esto es a través de internet y la tiendita de regalos del monasterio aunque tenemos algunos clientes mayoristas, la mayoría tiendas de regalo católicas, centros de retiro, etc.

También tenemos un negocio pequeño, vendiendo los jabones, cremas, pomadas labiales, atomizadores de cuarto, candelas, manualidades en madera que elaboramos y los libros que publicamos.

P. ¿de dónde salió la idea de un negocio de jabón y candelas?
Tenemos un gremio de unos 70 voluntarios que nos ayudan sirviendo de recepcionistas, choferes, etc. Y cada año les hacemos un regalito de Navidad. Por alguna razón, perdida en el tiempo, es responsabilidad de la maestra de novicias encargarse de eso y alguien me sugirió jabones. Hace siete años, durante una tarde de domingo en agosto  pasé algún tiempo buscando en internet acerca de cómo hacer jabón y ¡aprendí muchísimo!

A la vez, nuestras ofrendas diarias habían bajado mucho—a veces recibíamos no más de $5 al día—y acabábamos de recibir a 4 postulantes así que nuestro seguro de salud ¡realmente subió! Comenzamos vendiendo el jabón en la tiendita de regalos. Sólo íbamos a tener 5 variedades. Eso duró unas 6 semanas. Ahora hacemos crema de manos y pomadas de labios usando nuestra propia fórmula, atomizadores de cuarto y ahora candelas.

Somos una comunidad relativamente joven. Creo que nuestra edad promedio es como 47, así que eso significa que tenemos un gasto grande de seguro de salud. Como, a diferencia de las hermanas activas, no damos clases ni ganamos un sueldo, el pequeño ingreso de nuestros Jabones Seignadou ha resultado ser de mucha ayuda en cumplir con esos gastos.

A la vez, nuestras ofrendas diarias habían bajado mucho—a veces recibíamos no más de $5 al día—y acabábamos de recibir a 4 postulantes así que nuestro seguro de salud ¡realmente subió!

P. ¿Quién es la principal fabricante de jabón?

En estos momentos a las hermanas novicias se les asigna el trabajo del cuarto de jabones. Cuando una postulante entra ella gradualmente aprende todos los aspectos de ello. Aunque puede haber algunas hermanas más “expertas” que otras, mañana a otra se le puede dar la asignatura de aprender el oficio mientras que a la “experta” se le asigna otra tarea en el monasterio.

Funciona bien porque el cuarto de jabones solo está atareado durante ciertas temporadas del año. Las hermanas en el noviciado tienen The sisters in the novitiate have formation classes and that is the priority.

P. ¿Qué tipo de gente viene a orar en su capilla?

Gente de todos los ámbitos de la vida vienen a nuestra capilla. La puertas se abren desde las 6AM, cuando rezamos Laudes, hasta como las 7PM y todos son bienvenidos.  Todo el día viene gnete a estar con nuestro Señor. Algunos son habituales que vienen a diario y se quedan horas. Tenemos varios  “grupos de rosario” que usan nuestra capilla durante ciertos días. Por ejemplo, tenemos un grupo de madres e hijas que rezan el Rosario el primer jueves de cada mes. Otros grupos programan una hora para visitar nuestra capilla.

Algunas personas vienen al monasterio a comprar nuestros jabones Seignadou y se encuentran con que tenemos una capilla abierta todo el día. Sorprendidos, preguntan, “¿Me está diciendo que puedo venir a orar aquí?” Nunca pensamos que el jabón fuese una forma de evangelización!

P. ¿Por qué otras razones vienen?

Somos no solamente un monasterio pero también un santuario, el primer santuario en los Estados Unidos a Nuestra Señora del Rosario. Pero no somos un santuario turístico; el enfoque es en pasar tiempo con Jesús en el Santísimo Sacramento, el cual está expuesto a diario y tres noches a la semana.

También tenemos una réplica del Sudario de Turín que data de 1624. Fue encargado por la Duquesa  María Magdalena, esposa de Cosmo de Medici. Fue puesta sobre el verdadero Sudario y según va la historia, la mancha en nuestra copia del sudario apareció cuando la levantaron del Sudario.

En 1988 un equipo de científicos le hizo pruebas preliminares a nuestra copia del sudario en preparación para sus pruebas sobre el Sudario verdadero, y le hicieron pruebas a la mancha de la herida del costado en nuestra copia. Dijeron que el ADN era el mismo en ambas. Nuestra copia del sudario en la capilla es fuente de mucha devoción para muchas personas que nos visitan y eso es aún más importante.

 

Nuestra réplica fue puesta sobre el verdadero Sudario y según va la historia, la mancha en nuestra copia del sudario apareció cuando la levantaron del Sudario.

P. He oído que la belleza de su liturgia es tremendo atractivo.

Nuestra liturgia atrae a la gente a nuestro monasterio. No es raro que alguien llame para preguntar a qué hora “cantan las monjas”. A menudo alguien más les ha contado sobre la belleza de nuestro canto.

Tenemos una gran amiga que es judía y artista. Una tarde ella estaba preocupada por problemas familiares. Decidió visitar la capilla por consejo de una amiga católica. Nos oyó cantando las Vísperas detrás de las rejas y le conmovió tanto la belleza del canto que se comunicó con nosotras y eventualmente hizo una trilogía de libros presentando el monasterio visto a través de su arte.

A menudo, durante el Rosario y la Sexta a las 11:30 PM o el Oficio de Lecturas y None a las 3:00 PM, no es raro ver de 10-15 personas en la capilla externa. Estamos contentas de que se nos unan para el Oficio ya que creemos que ese es el regalo más importante que le podemos dar a la gente—la  oportunidad de simplemente ESTAR con Jesús quien está aquí para nosotros ¡las 24 horas, 7días a la semana!

Nuestro monasterio está situado en un cerro en una ciudad llamada Summit (“Cima” en español). Como nuestro padre Santo Domingo estamos destinadas a irradiar la luz de Cristo. No en palabras sino con nuestras vidas. Ochocientos años después todavía somos Hermanas Predicadoras, siempre una Santa Predicación!

Nuestra liturgia atrae a la gente a nuestro monasterio. No es raro que alguien llame para preguntar a qué hora “cantan las monjas”. A menudo alguien más les ha contado sobre la belleza de nuestro canto.

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